jueves, 13 de febrero de 2014

UN PRODIGIO


SONETO.



En un ruin lugarejo bien lejano,
Homobono los títeres movía,
y á un muñequillo con primor hacía
tejer piruetas y cantar. No en vano;

porque el público, en títeres profano,
entusiasta, frenético aplaudía,
y el alcalde, creyendo brujería
tal cosa, dijo al titiritero: ¡Hermano:

Posible es que ese mono que me encanta
baile y accione, mas cantar en tono
es un prodigio que en verdad espanta!

Humilde, entonces, respondió Homobono
pero, señor, el mono no es quien canta,
es mi mujer quien canta por el mono.

Antonio Plaza
Poeta y periodista mexicano (1830-1882)

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